lo más incorrecto de esta última altercación espiritual, retratada con tan mal trazo que a algunos les ha dado pistas falsas sobre una euforia que no podría ser más off-topic, es que es totalmente deshonesta, primero conmigo y con los otros muñecos que recrean a personas para la ocasión después. por seguir con los balones aéreos y con las terceras acepciones de los diccionarios de sinónimos, he querido suplantar a un sujeto romántico por otro, o más bien he mezclado a dos que me prendan muy fuerte –pero una más, eh– para encasquetar mi retahíla rancia sólo a una de las mitades del triángulo de amor desprovisto, por vagancia y por el calor del momento de la divergencia. por suerte los ciclos de ira serpentina y siroco me duran un tercio de lo que solían, y me doy cuenta a tiempo de que de nuevo cuelo en la cesta de la ropa para lavar de la fatalidad prendas manchadas por mi propia e íntima suciedad. oh, ¡un pareído! :-)

…de vuelta a lo que importa, aunque se explique con la heredad de un houdini emocional, la de la foto me enchufó a la realidad a mitad de una película que había tirado del cable muy fuerte y me había hecho flotar en un ensueño por rutas salvajes, con un valuable hunting knife, mi propio monito y una ducha fabricada con una regadera, un arbusto y una liana. es su culpa que, en plena evasión, de golpe sólo pudiera pensar en esa gestualidad tan inasequible para mí por la que otra persona te da pistas de recta final de partida al cluedo sobre que te mordería, big time. si pudiera le diría: «estás buena, pero me jodiste el filme». y «a cagar a la vía».